Miedo al cambio en la Pyme

Cambia

Modificar, avanzar, evolucionar, transformar, virar, volver, adaptar, pivotar, renovar, reinventar… todas estas palabras pueden ser sinónimo de cambiar. Pero a cualquiera de ellas muchos empresarios les tienen miedo.

Los motivos de la resistencia al cambio son muchos:

a) falta de convicción de que el cambio es necesario (todo me va bien)
b) aversión a los cambios
c) aversión a las sorpresas
d) temor a lo desconocido
e) temor a la inadaptación y el fracaso (¿saldrá bien?¿servirá?)
f) resistencia a ocuparse de asuntos impopulares
g) perturbación de las prácticas, hábitos y relaciones
f) apatía a salir de la zona de confort
g) no saber en quién apoyarse

Sabemos que fumar puede provocar enfermedades cardiorespiratorias si no cáncer, que comer excesiva grasa nos sube el colesterol y engorda, que hacer deporte un par de veces a la semana nos mejora la salud y el carácter. Todo eso lo sabemos, pero muchos no hacen nada para cambiar sus hábitos.

De manera similar, en las pymes nos encontramos actitudes parecidas: sabemos que habría que cambiar, pero… ¿para qué cambiar? Y sobre todo ¿en dónde?

Cambia
Resistirse al cambio produce infelicidad.

Una organización se puede enfrentar a cambios en muchas áreas:

a) cambios en la estructura básica de la organización (relevo generacional, caída mercado)
b) cambios en la definición de las tareas y actividades (mejora de datos)
c) cambios en la tecnología utilizada (e-commerce, redes sociales, cloud)
d) cambios en las estructuras y procedimientos de gestión (mejora consejo administración, nuevas tecnologías)
e) cambios en la cultura de la organización (modelos obsoletos)
f)  cambios en el personal (renovación personal, ampliación plantilla, jubilaciones)
g) cambios en el rendimiento de la organización (menor márgen, pérdidas)
h)  cambios en la imagen de la organización

El mundo es cada vez más competitivo y globalizado, los clientes pueden elegir más alternativas y están más informados, los cambios tecnológicos van a una velocidad superior a la capacidad de aprendizaje.

¿Y si nos dejamos de excusas?

 

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