Más muertos en agosto en accidentes de tráfico

accidente 2Un total de 1.699 personas han perdido la vida en las carreteras españolas desde que comenzó el año hasta finales de julio, lo que supone un descenso del 10,15 por ciento (192 fallecidos menos) que en el mismo periodo del año anterior, informaron fuentes de la DGT.

Sin embargo, en estos 15 días  de agosto han fallecido 130 personas, un 27 por ciento más que en el mismo periodo del año pasado.

Es verdad que para salvar una vida merece la pena cualquier esfuerzo, pero también es verdad que el coste de implantación del carnet por puntos o de los radares recaudatorios, para los resultados que han dado, quizás hubiera sido mejor invertirlo en otras medidas como por ejemplo en educación vial. Y aún se niegan la DGT a admitir que ambas soluciones han sido un fracaso.

accidente 1Por que uno que viaja por placer y por obligación laboral, está harto de ver burradas en la carretera y el motivo de posibles accidentes no siempre es la velocidad. Siempre he pensado que la insistencia de la DGT en la velocidad era minimizar el origen verdadero del problema: las imprudencias, cuyas consecuencias son agravadas por la velocidad, y no al revés.

Por que si miramos las tasas de mortalidad en carretera de Alemania, dónde en una autopista puedes ir en determinados tramos a más de 120 Km/h (yo he ido en un taxi a 205 Km/h), no son ni de lejos las de España.

He visto en caravanas de 40 Km/h adelantar un coche a una docena, recuperando su fila solamente cuando apenas le quedaba espacio con el coche que venía de frente, obligando a los conductores de su sentido a frenar para dejarle hueco a fin de evitar un percance. Y ahí no había velocidad: había imprudencia.

También he visto coches a 80 Km/h en la autovía por el carril de la izquierda sin cambiar de carril, generando maniobras extrañas al resto de vehículos; coches dando bandazos con su conductor dormido al volante a 60 Km/h y cada vez más despacio, hasta que incluso en una ocasión vimos como se salía de la carretera dando vueltas de campana y ahí no había velocidad. He visto coches marcha atrás en la autovía, coches que te impedían adelantarlos abriéndose cada vez que tratabas de hacerlo, adelantar por el arcén, llevar luces en mal estado cuando hay niebla, saltarse semáforos o stop y muchas más cosas que seguramente tu hayas visto y en dónde la velocidad no era lo más significativo.

Estoy convencido que la gente no conoce el código de circulación, de que muchas tasas de accidentes lo sufren conductores que hacen pocos kilómetros al año, o usuarios de determinados modelos de coches que les dan una falsa sensación de seguridad.

Por eso siempre he pensado que deberían hacer cuñas publicitarias que nos recuerden el código de circulación, que insistan en las imprudencias más que en la velocidad y que empiecen a dar datos estadísticos aunque les duela a las compañías de vehículos de qué modelos sufren más accidentes y no tan sólo el perfil del conductor. Soy un convencido que lo mejor no es la represión (que es el método que la DGT usa para reducir los accidentes), sino la educación y así llegar al autocontrol (sinónimo de madurez y sensatez, en este caso al volante)

¡Cuidado con las imprudencias,

y haz el favor de regresar sano y salvo sin haber provocado ningún accidente!

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