5-08-06

Hoy en el desayuno le hemos dado el regalo de cumpleaños a Nieves. Pocas personas saben su edad, y las que lo sabían ya no están misteriosamente vivas jeje, es el gran secreto de esta jovencita que tiene más pilas que el conejo de duracel.

Aprovecho para poner unas cuantas fotos de grupos.

Grupo 1 Grupo 2 Grupo 3
Representacion frnacesa

Para la hora de comer me encontré a Conchita revisando horarios y cual fue mi sorpresa al comprobar que apenas teníamos tiempo de comer y todos estaban en una mesa redonda. Al final medio se organizó y nadie se perdió, lo cual demuestra que por muchos años que tengan algunos, siempre llegan antes que los jóvenes.

Tuvimos que tomar dos metros hasta la estación dónde se tomaba el tren de cercanías S2. Tienen un horario muy amplio y muy preciso.

Aquí vamos en el tren al Campo de Concentración de Dachau.

Estación de Tren de Dachau parada autobus dachau parada autobus dachau

 

A la llegada al pueblo, tomamos un autobús en la parada que hay justo a la salida. Tiene puesto los horarios y pasa con bastante frecuencia (creo recordar que cada 20 minutos o así).

El autobús que tarda poco en llegar al campo de concentración, te deja en la parte dónde al principio de los años 30 dejaban a los prisioneros los camiones. Cuando recorres el camino hacia el punto de información que hay antes de la entrada, recorres el mismo camino que miles de prisoneros en su época. Cerca de la entrada hay un trozo de vía de tren, que fue usada ya más hacia los años 40 cuando la afluencia era mucho más numerosa y se transportaba a los prisioneros en trenes de mercancía.

El campo de concentración de Dachau no impresiona como otros (al menos así nos lo han contado). La mayor parte está reconstruida, y solamente han conservado algunos pocos edificios. Eso no quita para que te puedas hacer una idea perfecta de lo que representó y te impresione como a nosotros.

La información de los carteles no viene en español, algo que debería corregir el Instituto Cervantes de Munich (en vez de exposiciones tontas de carteles de la Guerra Civil). En la entrada te dan un aparato que cuando le has pillado el tranquillo ya has terminado la visita, pero en fin, se trata de poner como de un teléfono las cifras que figuran en el folleto y te sale una voz en español informándote. La entrada al recinto es gratuita y no sé si había que pagar algo por los telefonillos, sí recuerdo que debes dejar el DNI . Alguien devolvió el telefonillo que lo usaban varios, pero no se llevó el DNI, al final en una confusión Ximo debía uno de los aparatos, y los alemanes en un ejercicio perfecto de diplomacia le informaron amablemente o aparecía o iba a la carcel. Al final como es lógico alguien lo había devuelto pero como decía, sin pedir el DNI de Ximo.

Dejo aquí las fotos, solamente indicando que hubo bastantes prisioneros españoles, que venían de los campos de internamientos franceses, huyendo de la Guerra Civil española, luchadores del bando republicano. Cuando finalizó la II Guera Mundial y liberaron el campo de Dachau, no pudieron ni volver a su país por que eran considerados criminales, asi tuvieron que vagar por muchos países europeos.

 

El regreso fue un viaje silencioso. A todos de una forma u otra nos había impresionado. Ver o vivir de alguna forma lo que ellos veían al entrar, cómo tenían que leer el cartel de que el Trabajo os hará Libres (Arbeit macht Frei), pasar de sala en sala imaginándote el proceso burocrático frío y metódico en el que debían dejar sus datos, su reloj, sus fotos, sus objetos personales, su ropa hasta llegar desnudos a la ducha para vestirse con la ropa del campo y con los símbolos: judío, testigo deJehová, indeseable social, preso político, etc, todo perfectamente organizado. Leer las cartas que antiguos prisioneros han escrito recordando las horas y horas formados en el patio, bajo la lluvia o el sol, sin caer en la trampa de mirar a otro lado o de caerse a riesgo de recibir una paliza o ser enviado a la cámara de gas.

Impresiona saber que aunque murieron unos 46.000 personas tan solo (en comparación con otros campos), este campo fue el orígen de todos, el primero, dónde se probó las cámaras de gas y los crematorios extrapolando la experiencia a los otros campos.

Llevé a mis dos hijos para que no  puedan decir ni ellos ni nadie delante de ellos, que el exterminio de los campos de concentración fue una mentira como muchos pretenden hacernos creer ahora, que esto no puede volver a suceder, que no podemos mirar hacia otro lado ante las injusticias ni ante las mentiras.

Por la noche tuvimos una emotiva misa en la que Ximo quiso traer la alegría de los niños, la esperanza de un mundo mejor a la oración.

misa 1

 

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