¿Qué autores me gusta leer?

Aquellos que sienten la pasión por escribir, que han puesto una palabra detrás de otra como si le saliera una piedra del riñón, con dolor, sufrimiento, pero que al final sienten el gozo al finalizar, como una victoria contra la hoja blanca.

Autores que alimentan con sus palabras, que hay que mascarlas, que se saborean una a una, sin prisas, como un pescado de roca, como los salmonetes de Camilleri.

Palabras que te hacen sentir el sudor del miedo, de la desesperación como el Andrade de Ignacio del Valle, la sensación de humedad y de agobio como Conrad, la precisión y el cabreo patrio de Pérez Reverte. Autores que no te dejan indiferente.

Autores que cuentan en un libro la historia de todo un pueblo como el de Brasil, o del chivo que es la misma de muchos países sudamericanos.

Por eso, por todo ello y por mucho más que yo no sé poner por escrito, me alegro de la concesión del premio Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa. Enhorabuena.

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