No voy a negar mi parte de vanidad en esto de los blogs. Y engordo dos tallas cuando veo en algunos blogs amigos que me han incluido en lo que se llama Blogrolls – no sé si la traducción es "rollo con otros blogs" 🙂  – lo mismo cuando descubro en nuevos blogs que sin yo saberlo me han incluido. Honor en todos los casos inmerecido, pero que mi vanidad (yo pecador…) agradece.

Muchas gracias por tenerme de vecino de al lado. Tanto tiempo y no nos conocíamos. Espero que bajando en el ascensor nos hablemos con mayor frecuencia: Los suspiros de un tabique.

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